Consejos para cotizar un flete marítimo correctamente

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En anteriores posts os contamos qué tipos de fletes aéreos existen y cómo se pueden cotizar correctamente. En esta ocasión, nos centraremos en cómo cotizar un flete marítimo correctamente.
 
El transporte marítimo internacional de mercancías es uno de los más utilizados en las transacciones comerciales internacionales. Para el traslado de la carga de un puerto de origen a otro de destino, encontramos diversas modalidades que podemos contratar. Una de ellas, es el flete.
 
En esencia, el flete es un sistema a través del cual se alquila el vehículo en el que van a ser transportadas las mercancías. Para cotizar un flete marítimo correctamente, se han de seguir una serie de indicaciones básicas.
 

Conocer la terminología

Para definir qué tipos de fletes marítimos podemos encontrar, primero, tenemos que definir qué es exactamente un flete marítimo. Concretamente, el flete marítimo se define como:
 

El valor que debe asumir el exportador o importador en términos económicos por el servicio de transporte. Este transporte se efectuará de un puerto a otro, con la posibilidad de realizarse dentro de un mismo país (cabotaje) o entre otros diferentes (interoceánico).

El ámbito del transporte internacional, como ya sabéis, tiene una terminología propia. En este caso, en función de las características que tenga el envío, podemos utilizar nomenclaturas como: flete, FCL, LCL, GRI, BAS, BAF, etc.
 
Se trata de una nomenclatura muy específica, con un alto grado de complejidad que no todos los usuarios conocen. Por esto, se aconseja acudir a profesionales formados y conocedores del sector.
 
No obstante, a pesar del grado de complejidad que alcanza este sector, a continuación nos centraremos en cómo calcular su coste. Aunque este dependerá de factores como el tipo de mercancía o los países de origen y destino, en términos generales, se puede establecer un proceso concreto para aproximarse al cálculo de costes totales.
 
Es decir, se deberán tener en cuenta no solo los gastos derivados del flete, sino también de los servicios complementarios a este.
 

Cálculo y cotización del flete marítimo

El cálculo del flete marítimo tiene un proceso de cuatro etapas consecutivas. En concreto, son: preparación y carga, transporte local, marítimo y descarga en el puerto de destino. Para cada una de estas fases, debemos tener en cuenta una serie de factores específicos.
 

Preparación o acondicionamiento y carga

Independientemente del tipo de buque que contrates para que se traslade la mercancía, deberás cargarla en los contenedores o camión. En este primer paso, deberás asegurar la carga, comprobando que quede inmovilizada dentro del camión o contenedor marítimo. De esta forma minimizarás los daños.
 
Como hemos comentado, en función del tipo de carga que se vaya a trasladar, los medios a emplear serán diferentes. Para asegurar la inmovilización de la mercancía, se pueden utilizar diferentes elementos de sujección. Estas herramientas también deberán incluirse en el cálculo de la cotización del flete.
 
A modo de referencia, encontramos los siguientes elementos que pueden aumentar los costes:

    – Trincaje: hace referencia a la manipulación de la mercancía que realiza el transitario u operador logístico para asegurarla. En este ámbito, ambos agentes deberán tener en cuenta la normativa vigente.
    – Eslinga: es un tipo de cinta con sistemas de enganche y tensadores. Se utiliza para fijar y asegurar la mercancía dentro del vehículo en el que se va a transportar.
    – Tacos: se utilizan para evitar los desplazamientos de la mercancía. Suelen clavarse en el suelo del contenedor para inmovilizar la carga.
    – Air bag: hace referencia a grandes bolsas hinchables. Están preparadas para soportar toneladas de peso y se utilizan para contener la mercancía dentro del vehículo que la transporta.
    – LCL: las siglas hacen referencia a Less than a Container Load. Se trata de una modalidad en la que diferentes cargadores utilizan un único vehículo para utilizar todo el espacio disponible. De esta forma, ahorran costes.
    – FCL: las siglas se refieren a Full Container Load. En este caso, el cargante contrata toda la capacidad de la que dispone el contenedor.

 

Transporte local

Generalmente es necesario utilizar otro medio de transporte hasta el puerto de embarque. Los vehículos utilizados suelen ser: camión, ferrocarril o una combinación de ambos. Según su modalidad, para su utilización, se utilizarán los siguientes conceptos:

    – INLAN: si el vehículo pertenece a un medio de transporte terrestre interior local.
    – TECO: estas siglas hacen referencia al Tren Expreso de Contenedores. Se utiliza cuando el medio utilizado es un tren.

 

Transporte marítimo

Generalmente, en la cotización de los fletes marítimos se presentan los términos y su valor. Los gastos que se presentan se comprenden de las tasas portuarias, situaciones excepcionales o recargos de combustible, entre otros.
 
Cuando se habla de los gastos derivados del transporte en sí es fundamental que se consideren todos los gastos. Entre ellos, diferenciamos los que se derivan del transporte en sí, y los generados para poner a punto el vehículo.
 
Un ejemplo de los gastos derivados del transporte pueden ser los imprevistos surgidos por requerimientos de las autoridades aduaneras, que se deben prever y tener en cuenta.
 
Como ya hemos comentado con anterioridad, los costes totales también vienen determinadas por la naturaleza del producto que se transporta. Por ejemplo, los productos perecederos deben ser trasladados en contenedores frigoríficos.
Por otro lado, si se trata de mercancías catalogadas como peligrosas, deben atender a una normativa específica, y, por lo tanto, el coste es más elevado.
 
Otro factor a tener en cuenta y que determina el aumento de costes es el peso de la carga. Cuanto mayor sea su tonelaje, más maquinaria específica se necesitará.
 
Dentro de este proceso, se utilizan diferentes términos. Entre los más usados, encontramos: sea freight, pérdida de slots, BAF, CAF, T3, etc.
 

Descarga en destino

La última fase del procedimiento consiste en la descarga y transporte en destino. A la hora de cotizar el flete marítimo, según el envío, se deberán considerar factores relacionados con la llegada de la carga. Por ejemplo, los gastos de llegada, los relacionados con las manipulaciones de la carga o la entrega en almacén al comprador.
 
También se debe tener en cuenta que, en función del país y del producto, los gastos totales variarán de forma significativa.
 
 

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